3/2/14

¿Cómo se busca a víctimas de una avalancha?



Los peligros que podemos encontrar en la montaña son innumerables, así que mejor será que sepas cómo defenderte de ellos. En el caso de que seáis sorprendidos por una avalancha, os indicamos cuál es el protocolo de actuación y os lo ilustramos con una infografía de cómo se busca a víctimas de una avalancha.


La infografía muestra el protocolo de actuación en el caso de que sea una persona la encargada de buscar a otra persona sepultada por una avalancha. Existen varios métodos de búsqueda, en este caso y en el caso de que haya varios rescatadores, varias víctimas…por lo que os recomendamos ampliar la información con bibliografía especializada.

Llegado el caso, esperemos que no, de que un alud os sorprenda y alcance a tu compañero, lo primero es intentar, en la medida de lo posible, mantener la calma. A partir de ese momento habrá que tomar decisiones de una forma rápida, pero además efectivas.

Lo primero que hay que hacer atentamente es observar. Debemos prestar atención al punto en el que el accidentado es capturado, y también fijarnos en el punto en el que después de ser arrastrado dejamos de verle. Este punto (que deberá ser marcado) nos servirá como referencia para calcular el lugar en el que estará la víctima sepultada teniendo en cuenta la velocidad de la nieve.

El último punto en el que vimos a la víctima será el límite superior del área de búsqueda. Los límites laterales los marcará el ancho del alud, y si éste es superior al alcance del ARVA (40 ó 60 metros), los límites laterales se delimitarían teniendo en cuenta la supuesta trayectoria del accidentado, que serviría de bisectriz a un ángulo de 90º que marcaría los límites. El límite inferior lo marca el final del alud, aunque si la avalancha ha sido de nieve polvo será difícil de evaluar.


Una vez que tenemos claros en qué límites hay que buscar, el siguiente paso es buscar la primera señal (por supuesto pasando primero el ARVA a función receptor). Para ello lo más correcto es comenzar desde el punto donde se visualizó a la víctima por última vez y, dependiendo del tamaño del alud, utilizar un método u otro de búsqueda de la primera señal. Si el área de búsqueda es menor de 20 metros, el rastreador debe seguir la línea que supuestamente ha seguido el accidentado desde el punto que lo vimos por última vez hasta el punto en el que el ARVA comience a dar señal. En el caso de que el área de rastreo sea mayor de 20 m habrá que, tal y como muestra la infografía, barrer el área en zig zags respetando distancias de 20 metros entre cada barrido y 10 metros de distancia hasta los límites laterales del área de búsqueda. Una vez detectada la primera señal también se debe marcar el punto, para en el caso de perder la señal poder volver al punto de inicio. En ese momento orientamos el ARVA hacia la dirección en la que la señal sea más alta y clara, y seguimos esa dirección comprobando mientras avanzamos si la señal crece o decrece. En caso de que decrezca, estamos en mal camino y deberemos volver sobre nuestros pasos. En caso de que la señal crezca –como muestra la infografía- deberemos seguir hasta el punto de que la señal marque un máximo de intensidad, de lo que nos daremos cuenta a partir de que pasemos el punto y la señal vuelva a decrecer.

Una vez en el punto de máxima señal deberemos tomar otra dirección girando 90º en cualquier sentido.Sabremos de nuevo si es el correcto en función de que la señal decrezca (con lo que volveremos de nuevo al punto máximo de señal) o si por el contrario vuelve a crecer, con lo que daríamos con el segundo punto máximo de señal. Entre el primer y segundo punto de señal máxima tendremos que hacer un reajuste de volumen, reduciéndolo para seguir apreciando la intensificación de la señal. Una vez localizado el segundo punto de señal máxima, lo más probable es que repitiendo el proceso de perpendiculares de nuevo, demos con un punto o zona a partir del cual todos los movimientos provoquen una disminución de la señal. Será el momento de sacar la sonda y la pala, y comenzar la búsqueda de precisión, con la ayuda de la sonda.

Esperemos que sólo haya sido un susto.

La infografía forma parte de un artículo más amplio que podéis consultar y leer aquí:
Consejos ante un alud.

Artículo de J. Gonzáles visto en Revista Oxigeno


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